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sábado, 13 de febrero de 2021

Litigios con el Agua . Pego-Oliva-Dénia 1984

 No debemos olvidar que el agua dulce es un recurso cada vez más escaso, ostentado desde siempre un enorme protagonismo, pero no tardará en ser considerada como el oro, de ahí los problemas unidos a la misma como recurso natural.

Desde antaño el agua, se convirtió en una fuente de enfrentamientos entre los usuarios, campesinos y autoridades. Para evitar que los extraños la robaran, no dudaban en recurrir a la violencia si era preciso, aunque la primera vía siempre era recurrir a la justicia en pleitos que podían durar años e incluso siglos. Esta problemática no es imputable a la misma agua, ya que la solución sobre la ordenación de los recursos hídricos, está en la buena voluntad de las personas, dirigentes de los pueblos y poderes políticos, con la finalidad de establecer claramente los derechos y deberes de cada partícipe. Pero no es tarea fácil hacer reconocer los derechos y deberes que cada uno tiene sobre el valor que ella representa, pues a lo largo de la historia, esta gestión ha sido asumida principalmente por poderes externos a los mismos usuarios del agua.

 


Personal técnico sostiene que, una cuenca fluvial debe ser administrada conjuntamente, pero la negociación de tratados multilaterales sobre el agua es un auténtico jeroglífico. Algunos son partidarios de crear un mercado internacional del agua para evitar conflictos, y otros vaticinan que “El agua será el origen de las guerras del siglo XXI”, aunque esta predicción es rebatida por Aaron Wolf, profesor de la Universidad del Estado de Oregón, geógrafo y director del proyecto de base de datos: Conflictos transfronterizos sobre el agua, “Transboundary Freshwater Dispute”.


Pero por el apego apasionado y moral que siento por el agua, me resisto a considerarla una simple mercancía, y deberíamos discernir sobre la intranquilidad que provoca la progresiva escasez de ella, que impide estudiar el pasado para predecir el futuro, sostenido que “gota a gota, el agua se agota”.

Si nos remontamos en la historia, en Mesopotamia ya se originó una verdadera guerra por el uso de los ríos Tigris y Éufrates, enfrentando a dos ciudades del sur del actual Irak. En nuestra zona de levante, podemos referenciar el pergamino escrito en árabe y fechado el año 619 de la Hégira, correspondiente al año 1223 de la Era Cristiana, en el cual ya se narra sentencia o arreglo de un pleito de aguas entre los árabes de las alquerías de Cárze y Torox, cercanas a la población de Sagunto, los cuales llevaban 20 años de discusión, según documentación del A.R.V.[i]  

Pero a partir de estos litigios y hasta nuestros días, basándose en los derechos y deberes sobre el aprovechamiento del agua, han continuado desencadenándose eternos enfrentamientos entre usuarios y poblaciones vecinas. Pues de una mejor o peor gestión de la misma, depende que el desarrollo de una región sea o no sostenible y económicamente rentable. El agua ha estado estrechamente ligada a las áreas clásicas de conflictos políticos, pero el aumento de su escasez consolidará las futuras disputas entre pueblos y cuencas vecinales.

Nuestra zona de la Marina Alta, no ha sido una excepción en las disputas que se tienen sobre las aguas, destacando algunos incidentes:


Pego-Oliva-Dénia:

Este incidente surgió entre las poblaciones de Pego y Oliva con Dénia. En 1983, con el fin de solucionar la carencia de agua de calidad en la vecina población de Dénia, la Conselleria de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes de la Generalitat Valenciana y el consistorio Dianense, gestionaron con éxito un trasvase de tres hectómetros cúbicos de agua al año, desde los pozos que el Instituto para la Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA) tiene en la sierra de Mostalla entre los términos de las poblaciones de Pego y Oliva, para lo que se construyó una tubería de nueve kilómetros desde la población de Dénia a los acuíferos de la sierra de Mostalla, a través del paraje de “Les Aigües” en la confluencia de Pego y Oliva, desoyendo lo manifestado por los miembros del Instituto Geológico y Minero (IGM), que consideran:

 "que cualquier extracción masiva de los acuíferos costeros supone un grave riesgo de intrusión marina".

Constatando además, que en algunas zonas de la “Marchal” de Pego-Oliva, los índices de salinidad son muy elevados. Los regantes de Pego y Oliva, presuntamente afectados por el trasvase de estos tres hectómetros cúbicos al año a Denia, presentaron sus alternativas en la reunión celebrada por la Subcomisión de la Sequía, que presidía el gobernador civil de Alicante, D. Octavio Cabezas, con el objetivo era terminar con la guerra del agua desencadenada entre los pueblos de las comarcas de la Marina Alta y la Safor. Entre otras alternativas, propusieron la posibilidad de establecer un abastecimiento de agua a Denia, a través de los hipotéticos excedentes de agua del río Bullent, excedentes que en la actualidad carecen del caudal suficiente para desviar una parte de sus aguas a Denia.

Estas otras negociaciones de los representantes de los Ayuntamientos de Pego y Oliva con el consejero de Obras Públicas de la Generalitat Valenciana, Vicente Llombart, tampoco permitieron alcanzar un acuerdo. Pues mientras la Conselleria pretendía trasvasar a Denia 125 litros por segundo, los municipios de Pego y Oliva sólo estaban dispuestos a conceder un caudal equivalente a 60 litros por segundo. Todas las demás propuestas y alternativas que propusieron los vecinos y regantes de Pego y Oliva, fueron desestimadas por la autoridad competente.

(Periódico ABC del martes 28-8-84).

Pero con la finalidad de concluir el proyecto sin acuerdo previo entre las partes, en el verano de 1984, al intentar atravesar la carretera de Pego a Oliva y unir en el paraje de “Les Aigües” la tubería construida con los pozos del IRYDA, el día 27 de agosto por la mañana en el mismo paraje, se paralizaron las obras de la mencionada conducción por la fuerza del enfrentamiento personal entre els Defensors de l´aigua y la fuerza pública enviada por el delegado del Gobierno de la Comunidad Valenciana, D. Eugenio Burriel de Orueta.

Por lo que a partir de estos acontecimientos comúnmente descritos como la guerra de l´aigua, hizo inviable cualquier intento de solucionar la falta de agua vía acuerdos interterritoriales. Estos incidentes y daños en las instalaciones del IRYDA, fueron valorados en 25 millones de las antiguas pesetas, cantidad que dicho organismo reclamó a los agricultores de las respectivas localidades.

En el mismo periódico ABC del miércoles día 5 de octubre de 1984, en la pág. 10, sección Cartas al Director, se publica una carta de D. José Llorca Canet de Oliva, en la cual se detalla:

“Señor director: Hay que resaltar que hace unos años Benidorm pensó en utilizar las aguas subterráneas existentes en los términos de Oliva y Pego y que entonces se opuso Denia, “ya que se podían salinizar las aguas subterráneas” en perjuicio de las tres poblaciones. Pero esta población, en vez de tomar medidas y racionalizar la urbanización de su término municipal, atendidos sus recursos naturales, continúo con el caos urbanístico.

He ahí la noticia escuetamente. Pero ha ocurrido que han manipulado la noticia y se quiere hacer ver que Oliva y Pego se niegan a dar agua a Denia. Nada más lejos de la realidad. Desde un principio, se ha luchado por el no despilfarro del agua por parte de esta última...”

 


 

 



            [i]   Cit. Boix, Vicente: Fueros del Antiguo Reino de Valencia. Valencia. 1855. pág. 15.

viernes, 10 de julio de 2020

PEGO «Villa Leal y Fiel»



Los árabes trajeron la prosperidad al Valle de Pego y enseñaron a sus pobladores el manejo de nuevas técnicas de regadío para explotar sus ricas tierras. Las guerras con los cristianos despoblaron el valle hasta que llegaron los catalanes.

Los historiadores de la Villa resaltan la huella dejada por las «gentes de Barcelona» que han creado la «idiosincrasia, el carácter y el temperamento» de las gentes de Pego desde que llegaron a estas tierras para repoblarlas hace más de setecientos años

En la historia de la Villa de Pego» escrita por Bernardino Sastre Ferrando, Manuel Giner Pascual, Jorge García Bañuls y José María Alcina Sala, se asegura que la denominación de Pego procede de los romanos y guarda relación
con los tributos que se cobraban en todos los «Pagos». Estos eran concentraciones de casas rústicas situadas en las colinas de las campiñas, próximas a las tierras de cultivos. Para defenderse de los conquistadores, los «Pagos» estaban amurallados y el actual Pego conserva esta huella de su historia en el Portal de Sala, que franquea el casco viejo del pueblo.


LUCHAS Y PRIVILEGIOS

La villa fue habitada desde tiempos remotos por los celtíberos, fenicios, griegos, romanos y árabes. Muros ciclópeos, hachas de pedernal, barras ibéricas, roturaciones de tierras, forman parte de la vida de los antiguos moradores de Pego. Las investigaciones históricas de Salvador Climent y Joan Miquel Almela cuentan que en la Montañeta Verda y el Tossal de Bullentó se han encontrado cerámicas decoradas de entre los años 4000-2000 antes de Cristo, restos de poblaciones de la Edad del Bronce en la Marjal, que más tarde fue amurallada por los romanos que cazaban y pescaban en los humedales.

Los árabes protagonizaron en la villa una época de gran prosperidad y la población aumentó considerablemente, atraída por la riqueza que generaba el valle con las nuevas técnicas de regadío, la roturación de secanos y la explotación de nuevos cultivos, protegidos por los castillos de Ambra, Favara, Castellar y Gallinera. Durante la Reconquista don Jaime, Rey de Aragón, se apoderó de Pego, que estaba en manos del caudillo árabe Alazdruch en 1274.

REBELIONES

Las relaciones entre conquistadores y moradores no fueron fáciles, con frecuentes rebeliones de los árabes que no aceptaron su condición de vasallos, lo que obligó a Don Jaime a recabar la ayuda de los caballeros cristianos. Como resultado de estas luchas el Valle de Pego quedó en manos cristianas y se constituyó la organización política de la Villa con un Bayle, un Alcaide, un Justicia, un Síndico y dos Jurados, que eran los encargados de administrar la política y la justicia. Las consecuencias de las guerras con los árabes despoblaron el valle y fue en el siglo XIII cuando Don Pedro, hijo del Rey de Aragón, dispuso que fuera repoblado con «gentes de Barcelona», según Sastre, Giner, García y Alcina.

A cada uno de los nuevos pobladores se les dio entre seis y diez yeguadas de tierra, se les eximió de pagar impuestos a cambio de pagar una renta vitalicia. El éxito de la repoblación fue decisivo, hasta el punto que los autores consideran que el carácter de los pegolinos «fue legado por el pueblo catalán». Los privilegios de Pego para poner penas y administrar sus tierras originaron enfrentamientos con los nobles, pero su adhesión a los ejércitos de los reyes Felipe III —en la expulsión de los moriscos— y más tarde a Felipe V —tras la Guerra de Sucesión— merecieron la distinción real de Villa Fiel y Leal.


Compendio de civilizaciones, culturas y tradiciones religiosas


Pego conserva las huellas de las civilizaciones más remotas. Cerámicas de la Edad del Bronce, restos de villas romanas, vestigios árabes e iglesias de los siglos XVI y XVII. Asimismo, dispone de varias ermitas erigidas sobre lo que fueron antiguas alquerías árabes del municipio PEGO.

La historia de Pego conserva algunos vestigios de sus pobladores más remotos, del Paleolítico a las civilizaciones romana y árabe. En Benirrames, la Montañeta Verda, el Ambra y el Tossal del Bullentó se han encontrado restos del hombre prehistórico: de sus costumbres de caza y cerámicas decoradas de entre los años 4000-2000 antes de Cristo. En la Marjal se hallaron restos de aguajas de hueso de la época del Bronce y en la carretera de Pego a Benidorm, en el puerto de Sagra, hay varias estructuras defensivas, cerámicas, molinos barquiformes y cantos rodados, según el relato de los historiadores Salvador Climent y Joan Miquel Almela.



DOMINACIÓN ROMANA

La dominación romana en Pego dejó su huella en los importantes enterramientos
hallados en la partida de Gaya y la villa romana de Benigánim, de los siglos VI y VII después de Cristo. Con la llegada de los árabes en el año 726 Pego se repobló de alquerías y registró una gran transformación agraria mediante las nuevas técnicas de riego que trajeron los nuevos dominadores. Uno de los símbolos más visibles de su paso por la población lo constituye el castillo de Ambra, auténtica vigía defensiva de Pego en lo alto de uno de sus montes más imponentes.

LA MURALLA

Pero estas huellas son una pequeña parte de una historia llena de avatares y luchas que se llevaron por delante pasados esplendores de las civilizaciones que pasaron por Pego. 
Un paseo por el pueblo siguiendo las pautas de su callejero nos lleva hasta los restos de lo que fue el recinto amurallado que sirvió para defender a la población.
La muralla con sus 16 torreones data del siglo XIII y el antiguo foso que la rodeaba desapareció en la guerra de Sucesión y con el ensanche del pueblo. De las tres puertas que franqueaban la muralla sólo queda hoy una, la del Portal de Sala que da paso al casco histórico. A partir de aquí nos encontramos con la Casa de la Cultura del siglo XVII que acoge al Museo Etnológico, el de Arte Contemporáneo y el Lienzo de la Muralla. A pocos metros se halla la iglesia de La Asunción, del siglo XVII, que guarda en su interior el retablo de Nuestra Señora de la Esperanza, de principios del siglo XV, obra de Antonio Peris, la cruz procesional de plata de gótico florido y abundante orfebrería del siglo XV.
El campanario de la Iglesia se alza majestuoso sobre Pego y es como el estandarte del pueblo.

EMBLEMA

Pero el corazón religioso de los pegolinos se vuelca con su patrón el Santísimo Ecce-Homo que se venera en la capilla del mismo nombre, dentro del recinto amurallado y a escasa distancia de La Asunción. La información municipal habla de esta capilla como la de un edificio emblemático, asentado sobre un antiguo hospital de pobres, enfermos y peregrinos. Fray Francisco Cabeza fue el arquitecto y concibió la capilla con una cúpula octogonal de 21 metros, emplazada sobre la linterna de una forma tan audaz que causó el asombro en la Academia de San Fernando de Madrid.

El templo recuerda la concepción arquitectónica del Santa Sepulcro de Jerusalén con seis altares franqueando el altar mayor donde se halla el Ecce Homo. La fachada principal es de piedra picada en las esquinas y la portada contiene bellos pilares y contrapilares dóricos, acabados en el siglo XVIII. El color dorado domina todas las estancias de la capilla, verdadero símbolo de Pego.

ERMITAS

Una parte muy agradable del paseo cultural por la población es conocer la red de ermitas diseminadas por el casco histórico y las afueras del pueblo. Entre las primeras hay que citar las de San Miguel, San José y San Lorenzo.

La ermita de San Miguel fue construida en el siglo XVI sobre una posible sinagoga judía y contiene en su interior una talla de la Purísima del siglo XVIII y un lienzo inacabado de un siglo antes. La de San José fue terminada en 1677 y en la de San Lorenzo se puede contemplar un pequeño templo cerrado por una verja de hierro forjado. El discípulo de Juan de Juanes, Nicolás Borras, pintó las tablas del altar mayor de la ermita de San Juan Bautista en 1588, que se localiza en la carretera de Pego a Ebo, hoy de propiedad privada, en la partida de Benimuleima, que era una antigua alquería islámica.

Es una nave única de arcos ojivales con predominio de las formas góticas. En su interior destaca el retablo de San Antonio y San Roque. En esta ermita se celebra la fiesta tradicional del Porrat cada 17 de enero con la celebración de una misa y la bendición de los animales. Para alcanzar la bendición del Santo y «guardar el dolor de barriga» es costumbre de los pegolinos dar tres vueltas a la ermita.
  
En otra antigua alquería islámica, llamada Benumeia, está la ermita dedicada a San Sebastián, de estilo colonial del siglo XVIII. El lugar quedó despoblado un siglo después y el edificio se ha ido deteriorando. Por último, la ermita de San Joaquín posee en su interior dos lienzos de la Anunciación y de la Adoración de los Pastores y se puede visitar durante la Semana Santa.

CASTILLO

La visita cultural a Pego se corona en el castillo de Ambra, que se levanta sobre un monte de 260 metros de altitud en lo que fue un despoblado del Neolítico. La fortaleza data del siglo XI-XII y su perímetro cuenta con un doble recinto amurallado de la época almohade.
El castillo está flanqueado por cuatro torres cuadrangulares y su privilegiada situación fue utilizada para apaciguar las rebeliones. No obstante, perdió importancia cuando en el siglo XIII los cristianos amurallaron la villa de Pego para defenderse de sus agresores.

La capilla del Ecce Homo, símbolo religioso del pueblo, levantó la admiración de los académicos de las artes de San Fernando de Madrid por su audacia arquitectónica. Su cúpula octogonal de veintiún metros recuerda la forma del Santo Sepulcro y la iglesia de los Templarios de Jerusalén.

Fuente:
Periódico ABC. Madrid. 02/02/2000

lunes, 22 de junio de 2020

Treinta años de reivindicaciones sobre un paraíso natural

"En el himno de Pego se canta al pueblo, el hogar y la Patria que «con idolatría hemos de estimar». Al alcalde, el independiente Carlos Pascual Sastre, le sobra pasión para defender ese sentimiento y en las pasadas elecciones municipales arrasó con mayoría absoluta al resto de los partidos. Vehemente, sincero y polémico, Sastre encabeza las ansias de un pueblo que pide justicia"

La historia de Pego es una permanente lucha por la propiedad y explotación de las aguas que riegan sus ricas tierras contra los señores medievales y ahora con el poder político. Su alcalde, Carlos Pascual Sastre, es un vivo ejemplo del carácter férreo forjado en el pueblo y lo primero que reivindica es justicia.

Una reclamación rotunda que colea, según subraya, desde hace casi treinta años, amparada en la razón y la ley, «pero maltratada por determinados poderes poco sensibles con la historia y los argumentos de Pego», afirma.

Todo empezó en 1970 con una obra inconclusa y bien intencionada, la concentración parcelaria del YRI-DA, encaminada a terminar con los 3.000 minifundios localizados en las 750 hectáreas de la Marjal, las más ricas de Pego y principal fuente de su progreso. Se trataba de concentrar la propiedad en cooperativas y aprovechar mejor el agua para los cítricos y seguir cultivando arroz.


PROBLEMAS

Pero este proyecto se truncó y empezaron los problemas. Con la llegada de la democracia se transfieren a la Comunidad Valenciana —dominada entonces por los socialistas de Juan Lerma— las competencias del Yrida. Lerma—cuenta Carlos Pascual— paraliza la concentración parcelaria y concede la gestión del agua de Pego a empresas afines para distribuirlo a su antojo y hacer «el negocio del siglo».
Los problemas se tornan en conflicto y el pueblo planta cara a Lerma, cuya reacción fue decretar la Marjal como espacio natural protegido. La intención del poder político en manos del PSOE era clara y Carlos Pascual la desvela: desalentar a los 1.500 propietarios de las tierras y convertir el paraje en cañaveral, sin indemnizar a sus legítimos dueños. «Es decir, una expropiación encubierta».

El desgaste producido en el pueblo como consecuencia de estas pugnas con el poder, minaron la vitalidad de la Marjal hasta fechas muy recientes.
La llegada a la Generalitat del PP-UV suscitó esperanzas y el alcalde era la persona más apropiada para confirmarlas, pues militó en ese partido y apoya la ideología popular. Sin embargo, el conflicto continuó enconándose y las negociaciones para respetar las zonas arrozales de la Marjal acabaron en sanciones. «El poder repitió la actitud de los socialistas y sacó un Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) en contra de la opinión del pueblo, que elevó 4.000 alegaciones en contra por la nueva injusticia que se cometía con Pego».

EL AGUA

«En el fondo, de lo que se trataba —afirma el alcalde— era de que la Generalitat dispusiera a su antojo del agua del pueblo para apaciguar la escasez de Las Marinas sin avenirse a pagar a los propietarios. Asimismo, contemplaba la posibilidad de desmoralizar a los pegolinos a base de pleitos para quedarse con las tierras». Comenzó entonces la imputación de delitos al alcalde y a la Comunidad de Regantes y se hicieron habituales las intervenciones de la Guardia Civil, cortando los riegos de los arroceros. En suma, el PORN era un «pretexto» de la Administración para que nada se moviera en la Marjal y poder así «llevarse el agua». Una injusticia, clama Carlos Pascual.

El alcalde rechaza enérgicamente que se tache a Pego de egoísta por los excedentes de agua que se niega a compartir con los pueblos vecinos de la costa. Pascual alega que «no es lo mismo vender agua que vender el agua», y, por tanto, no tienen inconveniente en poner un «millón de contadores» y facturar «20.000 millones de pesetas». La política que tantas frustraciones ha ocasionado a Pego se ha fundamentado en «dudosos dictámenes a cargo de la Universidad de Alicante sobre los efectos perniciosos de la actividad agrícola en la Marjal, y que se han repetido con socialistas y populares», según el alcalde de Pego.

SORPRESA

Algo que no deja de sorprender a Carlos Pascual que ha visto y ve la influencia de unos técnicos ajenos a los cambios políticos, o lo que es
peor, por el miedo del PP a modificar un estado de cosas que podría tener un coste electoral por la sensibilidad medioambiental que reina en la opinión pública y la sociedad.
Unos temores infundados porque el primer ecologista de la Marjal siempre ha sido el pueblo de Pego y su mera contemplación salta a la vista si se compara con el estado de abandono de los parajes próximos, amparados por las mismas regulaciones del PORN. Es la paradoja de un espacio natural conservado con mimo por el trabajo de los agricultores pegolinos, cuyo empeño permanece invariable a lo que consideran «una injusticia» histórica.
Un trato bien diferente del que reciben las populosas urbanizaciones que circundan la Marjal por Denia y Oliva, «bendecidas por el manto del poder y exculpadas de cualquier responsabilidad en la desecación de las aguas de la Marjal, de las que se nutren y que sirven de argumento acusatorio contra Pego». Pero las aspiraciones de lograr un acuerdo convincente y satisfactorio para los intereses del pueblo no cesan y desde el Ayuntamiento ya están preparados para «negociar una salida justa a este problema de treinta años».


Los planes del alcalde en la Marjal que le han valido una victoria arrasa-dora en las pasadas elecciones, consiste en conservar ese paraje natural, mediante la explotación ordenada de sus recursos, incorporando áreas de ocio que contribuyan a lo que llaman un «desarrollo sostenible» de la Marjal. Se trata de «mantener» la Marjal como está, con sus cultivos de arrozales y recuperar las acequias que lo surcan, crear dos áreas de ocio y turismo en la Montañeta Verda y en la ribera del río Racons y una zona a salvo de cualquier desarrollo económico e industrial. 

Fuente.
Periódico ABC - 2020

miércoles, 5 de junio de 2019

Diccionario geográfico-estadístico-historico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850) - Pego - Madoz, Pascual, 1806-1870

Pego y su entorno según describe Madoz, Pascual en su “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar (1846-1850)”- Pego - 1806-1870.


SITUACIÓN. Al extremo NE. de la prov., confinando por N. con el part. de Gandía en la prov. de Valencia; E. el mar Mediterráneo, y el de Denia; S. el de Callosa de Ensaria, y O. el de Concentaina; su mayor extensión es de E. á O., que será de unas 5 leg., y 4- de N. á S. Reinan generalmente todos los vientos, aunque con mas frecuencia los del E., que proviniendo del mar, son húmedos y saludables; su CLIMA es templado y sano, si bien se padecen algunas calenturas intermitentes.



TERRITORIO. Los principales montes del part. son los que forman la herradura, abierta hacia el mar, en la que se encuentran los pueblos de Adzubia y Pego: la parte occidental la cierra el monte del Castillo de Gallinera, el cual se halla acompañado de otros que se parten en dos ramales ó cord. á manera de unos brazos, que quieren abarcar aquella llanura algo desigual, que se extiende hasta el Mediterráneo. De los montes set. nace la cord. que sigue hacia el E. con el nombre de Mostalla, y de los meridionales o'ra paralela compuesta de los llamados Evo, Cabal y Segarria, quedando hacia el E. una abertura de 4 leg.: todos son calizos, y en algunos se conservan estampas de pescados que indican su formación en el fondo del mar. En otros montes hay buenos mármoles, unos de blanco manchado de amarillo y gris, y otros de un blanco oscuro, de cuya cantera sacaron las columnas de S. Felipe Neri de Valencia; y en los cerros contiguos á la ermita de San Juan porciones sueltas de alabastro cristalizado en agujas divergentes ó en vistosas zonas: en el térm. de Potries se encuentran también hermosos mármoles negros.


El Mostalla empieza á 4 leg del mar cerca de Oliva por humildes cerros, que aumentando sucesivamente de diámetro y altura, siguen como 2 leg. Hacia cl O. hasta las inmediaciones del cast. de Gallinera; donde paree que le interrumpe el r. de este nombre: continúa luego hacia el O. con los llamados Almirante y Albureca, hasta que al fin llega al barranco de la Encantada, y se confunde con las montañas de Planes.

El Segarria empieza también á poco mas de 4 leg. del mar por muchos cerros agrupados, aumentánse sus dimensiones hacia el puerto de Sagra, donde empieza á extenderse hacia el S., y se va uniendo con los montes de Cabal, E v o y aun Lahuar : á 2 leg con corta diferencia de su origen forma una masa con el monte del castillo de Gallinera; sigue adelante porr la peña Horadada, que es el muro meridional del valle, declina luego en busca de la sierra de Almodaina, y continúa con este nombre hasta los confines occidentales del térm. de Planes.


Es sin comparación más áspero y fragoso que el Mostalla, y los barrancos que lo surcan son muy profundos y quebrados, distinguiéndose entre ellos el llamado del Infern (V.). Aunque por la reseña que acabamos de hacer se habrá notado, que el part. de Pego es sumamente montuoso, no por eso carece de algunas llanuras, cañadas y valles muy productivos : los mismos montes hállanse cultivados en graderías hasta donde puede alcanzar la mano del hombre, poblando todas sus vertientes de viñedos, higueras, olivos y algarrobos. Por la parte set. se introduce el part. en la huerta de Gandía, tan famosa por la feracidad de su suelo y variedad de prod. en la que se encuentran los pueblos de Rafalcofer, Potries, Fuente Encarroz y Oliva. Entre el Azafor y el opuesto monte Albureca, que es el muro set. de dicho valle, media una llanura tendida de E. á O., que se conoce con el nombre de Plá de la Llacuna, llamada así por las muchas aguas que allí acuden cuando llueve, las que en breve se introducen en las entrañas de la tierra por varios sumideros.

Los valles de Alcalá de la Jovada, Evo, Gallinera y Lahuar son otras tantas porciones de terreno de buena calidad, como ya dijimos en sus especiales art. (V.), siendo la llanura mas estensa la que forma la herradura que comprende los térm. de Adzubia y Pego, la cual puede considerarse dividida en dos partes que son marjales y secanos. Los primeros ocupan la parte oriental que yace entre los cabos de Mostalla y Segarria; el suelo se compone de tierra negruzca que resultó de los despojos de los vegetales nativos, y está todo cultivado y dividido en campos por muchos azarbes, á donde baja el agua y humedades de que abunda: vénse las márg. ae los azarbes cubiertos de granados, y en las arcas de los campos además de una multitud ordenada de moreras, maices de 8 y 10 pies de altura, trigos y cuantas prod. se les exigen.

Las llanuras secas, llamadas asi por carecer del riego, yacen entre los marjales y los montes, y se componen de tierra rogiza con mucha mezcla de guijo menudo-, los árboles son Ib corpulentos y soberbias las mieses, lo cual debe atribuirse á la humedad que reina en lo interior del suelo, receptáculo de las vertientes de los montes, y al esmero con que lo cultivan.

Gran parte de la frondosa vegetación que se nota en este part. procede de las muchas fuentes que brotan en él, las cuales no solo facilitan beneficiosos riegos á sus hermosas huertas , sino que van formando luego con las vertientes de los montes varios r. y riachuelos denominados Jalón, Bolata ó Vergel, Molinell, Bullent ó Calapatar y Gallinero, cuyas descrip. hacemos en sus art. respectivos, y que omitimos ahora por no incurrir en repeticiones inútiles (V.): él r. ,4/- coy entra también en el part. por el valle de Villalonga, saliéndose al momento de su jurisd. para introducirse en el de Gandia.

CAMINOS. LOS que cruzan por el terr. son todos de herradura, muchos de ellos estrechas veredas incómodas y algo peligrosas por la escabrosidad del suelo : solo por la parte oriental á corta distancia del mar va el carretero que desde Denia conduce á Valencia por Gandia y la Ribera baja.

PRODUCCIONES. Son abundantes y variadas, y consisten en trigo, cebada, maíz, pasas, vino, aceite, seda, algarrobas, higos, naranjas, buenas frutas, legumbres y verduras : en Pego se cosecha también arroz en sus marjales. Mantiene mucho ganado lanar y algun poco de cabrío; y hay caza de conejos, liebres, perdices y codornices.

INDUSTRIA Y COMERCIO. La principal ocupación de los habitantes es la agricultura, que se encuentra en muy buen estado -. en Fuente Encarroz se dedican algunos á la elaboración
de medias de lana y mantas, y se encuentran asimismo en este pueblo 2 fáb. de alfarería, varias en Orba, 14 molinos harineros y 36 de aceite en todos los del part.

El COMERCIO es escaso é insignificante; se reduce á la exportación de la pasa y otros frutos sobrantes, importándose algunos granos, viandas, ropas y otros art. de que se carece.

Hay 4 feria en Pego que comienza el segundo miércoles de julio, que es el de la Sangre de Cristo, y dura 3 ó 4 dias, y otra en Oliva desde el 4 al 8 de octubre, concedida en 1840": solo hay mercados en los puntos siguientes: el lunes en Parsent, el miércoles en Orba y Fuente Encarroz, el jueves en Pego y Rafelcofer, y el viernes en Villalonga y Oliva.

ÉSDADÍSTICA CRIMINAL. Los acusados en este part. jud en el año de 1843 fueron 75, de los que resultaron absueltos de la instancia 40, libremente 4, penados presentes 58, contumaces 6, reincidentes en el mismo delito 4, en otro diferente 4 con el intervalo de 8 meses á 4 años y 4 mes-, de los procesados 44 contaban-de 40 á 20 años, 45 de 20 á 40 y 10 de 40 en adelante; todos hombres, 29 solteros y 46 casados, 4 sabían leer v escribir; de 71 se ignoraba y los 75 ejercían artes mecánicas.
  
    En el mismo período se perpetraron 31 delitos de homicidio y de heridas con cuatro armas de fuego de uso lícito, 6 de ilícito, 5 armas blancas permitidas y 7 prohibidas, 7 instrumentos contundentes y 3 instrumentos ó medios ignorados.